BIENVENIDOS Y BIENVENIDAS A NUESTRO BLOG

Destacado

Os damos la bienvenida a este blog editado por el alumnado de cuarto de la ESO que cursa la asignatura de filosofía en el centro Santa Catalina – Santísimo Sacramento de Pamplona.

En el margen derecho podréis encontrar las diferentes categorías en las que localizaréis todas nuestras publicaciones de manera ordenada.

Iremos compartiendo en el blog todas aquellas conclusiones a las que vayamos llegando tras el trabajo que hacemos en clase, así como las ideas y comentarios que vamos haciendo en EDMODO, herramienta que utilizamos como comunicación interna entre nosotros y nosotras y que nos sirve de hilo conductor de esta asignatura.

Anuncios

Frase de la semana (10 de mayo)

CHICAS

M.T.: “Si hubiera podido elegir hubiera elegido ser un chico sinceramente porque creo que es más fácil de ser, menos problemas, más confianza de los padres… Ser chica es un cosa muy complicada. No te entiendes ni tu misma, muy difíciles de decidir, de mirarnos al espejo y decir lo que más nos gusta por qué sencillamente somos personas muy bipolares y no sabemos que es lo que de verdad queremos.. Tenemos la regla que es lo que más disgusta, el pelo súper largo y simplemente queremos ser las más bellas aún no gustando nuestro cuerpo o forma de ser y en sí muy sensibles. Nos acordamos de lo más malo y nos rayamos por una pequeña tontería. Ver todo el machismo, toda la poca fuerza que dicen que tenemos.. Que sólo servimos para cocinar o barrer y que nos pueden mandar porque son superiores. También somos las más sueltas por qué nos pensamos que cuando alguien nos demuestra amor es por qué de verdad quiere y que solo somos un juguete de placer y que tenemos que tener cuidado en cómo vestir porque tengas puesto lo que quieras siempre te van a decir algo y suelen decir que simplemente somos lo secundario de esta vida. Pero bueno lo mejor de ser mujer que siempre habrá algo bueno. Es el trabajo que hacemos al mantener a un hijo en ti misma y creo que eso es lo que realmente vale la pena de todo el dolor y sufrimiento toda las criticas y todo lo vivido. Está bien tampoco es tan malo.”

A.V.: “Sinceramente yo no habría cambiado mi género. Soy chica y estoy orgullosa de serlo y representarlo. Aunque en la sociedad las mujeres estén pasando por épocas muy duras en todos los sentidos, por mucho que hubiera sido un chico la cosa no habría cambiado, es decir, yo no podría haber hecho que la sociedad cambie, simplemente habría sido un espectador más. Y ser una mujer no es malo, tienen ventajas y desventajas al igual que ser un hombre, por eso yo no elegiría ser un hombre, no cambiaría ser mujer por nada del mundo y lo que más me enorgullece es representarlo.”

H.F.: “Esto es algo muy complicado, la cosa es ser con lo que te identifiques, con lo que estés cómodo y te sientas tú, por eso cada vez se dan a conocer más casos de transexualidad, por la libertad de expresión que se ha podido llegar a conseguir en la sociedad a lo largo de los años, y sobre todo por intentar sentirte bien durante tu vida, que la vida es muy corta como para encima no sentirte bien contigo mismo. Por eso mismo, yo no me cambiaría de género, me siento bien y orgullosa de ser una mujer. Me siento identificada con la mujer, y bien es cierto que podemos llegar a tener más complicaciones que un hombre, como la maternidad, pero a quien no le gustaría tener la experiencia y poder decir que ha dado hogar durante 9 meses a una criatura que se ha estado formando dentro de ti. Me parece tan fascinante el cuerpo de una mujer, ese poder de crear vida, de desarrollarla. Sufriremos machismo, y tendremos que tener mucho más cuidado por las numerosas violaciones que se dan al cabo del año, pero eso me “motiva” más a querer ser una mujer. Defenderla por lo que vale, demostrar que somos mucho más de lo que muchos y muchas piensan. Ya que hay tanto hombres como mujeres que piensan que somos débiles. Muchas mujeres viven acomplejadas ya que no tienen el cuerpo que quieren o no son tan guapas como cualquier otra, intentan camuflarse en el maquillaje, esconderse y demostrar algo que no son. Y por lo que he leído, a algunos y algunas elegirían ser hombres por evitar las complicaciones de una mujer, pero no por eso hay que rendirse e irse a lo “fácil”, no vamos a ser algo que no queremos ser porque sea más difícil. Los hombres y las mujeres somos complementarios, y que cada uno sea con lo que de verdad se identifique, que es lo que de verdad importa.”

L.A.: “No voy a mentir. Muchas veces preferí ser hombre. Las mujeres siempre tenemos que ser las guapas. Nunca podemos tener mala cara, nunca nos puede salir un grano, siempre tenemos que ir bien vestidas y arregladas… No podemos utilizar ropa vieja o “masculina” (qué voy a decir yo, si se me criticó muchísimo por ser la primera chica en llevar pantalón de uniforme en el colegio). Tenemos que llevar ropa “femenina”, que resalte nuestras curvas, nuestros “puntos fuertes”, pero nunca pasándose de la raya. Si llevamos chándal y sudadera, nos dicen que somos muy masculinas, si llevamos falda y camisa larga, nos dicen que somos unas monjas, y si llevamos un vestido corto y camiseta de tirantes, que somos unas “p***s”. Siempre somos el punto de mira en todos los actos formales. Los hombres pueden llevar el mismo traje que tienen desde hace años. Nosotras, cada vez algo diferente. Tacones bien altos, por supuesto, que estilizan más. El pelo suelto y bien peinado, por supuesto, que reluce más. Pendientes grandes y vistosos, por supuesto, que se vean bien. Siempre bien maquillada, por supuesto, que no se vea ninguno de los granos o de las ojeras. Siempre depilada, por supuesto, no vaya a ser que alguien piense que eres una guarra. Ningún complemento igual que el de otra chica, por supuesto, que cada una es única y tiene que relucir la que más. ¿Pues sabéis qué? Los tacones de diez centímetros dejan un dolor insufrible en los pies; peinarse es una lucha continua; los pendientes son una mierda si les tienes alergia; el maquillaje cuesta una hora de preparación y otra hora de estar en el baño a las 5am. quitándoselo; depilarse es una sensación y un dolor horrible; y ser única e inigualable, sin ninguna igual que tú, es una lucha que tenemos y sufrimos entre todas. Todas las mujeres sufrimos complejos. La que no tiene culo, se deprime porque su amiga sí tiene. La que no tiene pecho, porque su amiga sí tiene. La que tiene el pelo rizado, porque su amiga lo tiene liso, y viceversa. La que tiene los ojos azules, porque su amiga los tiene marrones, y viceversa. La que es alta, porque su amiga es baja, y viceversa. La que es delgada, porque su amiga tiene curvas, y viceversa. La que tiene mucho pelo, porque su amiga tiene poco, y viceversa. La que tiene la piel clara, porque su amiga la tiene oscura, y viceversa. ¿Es normal que entre amigas se envidie de esa forma? ¿Que una chica se sienta inferior porque la de al lado tiene algo que ella no tiene? Pero nunca lo podemos mostrar. Siempre tenemos que ser seguras de nosotras mismas, y sacar a relucir todo lo que tenemos. Aunque seamos inseguras, no estemos a gusto con nuestro cuerpo, y nos sintamos como un pedazo de mierda, tenemos que sacar nuestra mejor sonrisa y disimular.

Y he aquí el tema de la menstruación. Este párrafo, si alguien no quiere leerlo, que no lo haga, dado que voy a ser bastante explícita. La regla existe para poder crear vida, y eso es algo bueno. Pero hay gente que no entiende una cosa. La regla duele. Y mucho. Los hombres nunca, y digo NUNCA, van a entender lo que es expulsar sangre por tus partes más íntimas, y que esa sangre sea fruto de unos tejidos que se han generado en tu propio cuerpo y posteriormente se han desprendido y expulsado. “Eso tampoco tiene que doler tanto, sois unas exageradas”. Primero: el ardor que produce la sangre en el útero es insufrible. Segundo: la regla no sólo es sangre. La regla produce, en la ovulación, dolor de pecho y ardor de estómago, aparte de otras cosas. Y durante la menstruación, produce: vómitos, nauseas, dolor, fiebre, pérdida de la consciencia, escalofríos, malestar general, etc. Y con todo esto no exagero, porque yo lo vivo todos los meses. A parte de todos los cambios hormonales, lo que hace que las mujeres tengamos un estado anímico tan sensible. Y luego, no nos olvidemos de las mujeres sufren complicaciones, como por ejemplo un quiste ovárico, algo que una compañera nuestra y muy buena amiga mía sufre. Y a pesar de todo eso, se nos exige hacer como si nada pasase. Porque, supuestamente, tenemos que estar acostumbradas a ello, y a la mínima que nos quejamos, se nos recrimina, como si nosotras tuviésemos la culpa. No olvidemos, tampoco, que la regla, sólo por el hecho de ser sangre, “da asco”.

Gracias a la regla, podemos tener hijos y crear vida, algo fantástico. No voy a profundizar mucho en este tema ya que hasta el momento no he tenido el placer de dar a luz un hijo. Pero sé unos conceptos básicos. Los nueve meses de embarazo, con todo lo que supone, no los quita nadie. El parto, a no ser que se haga una cesárea, tampoco lo quita nadie. Y si yo hablaba de que dolía expulsar sangre, no quiero ni imaginarme lo que tiene que ser dar a luz a una persona de 3 kilos y 40 centímetros. Y a eso le sumamos, el pos-parto. Mi madre me ha hablado ya de esto y no voy a comentarlo porque me parece ya algo exagerado, pero sólo voy a decir una cosa. No son los tres días que estás ingresada en urgencias, sino 40. Surrealista, ¿no?

Otro asunto es el machismo. No voy a hablar de él, ya lo he hecho muchas veces. El machismo está presente, y lo sufrimos todas las mujeres, siempre, hasta que las cosas cambien. Aunque, pensándolo bien, todas las cosas que he dicho anteriormente forman parte del machismo, ¿no?

Pero llegó un momento, cuando prefería muchas veces ser hombre, que me dí cuenta de una cosa. Y es, que amaba ser mujer. Amaba mi cuerpo, y no me refiero a su aspecto. Me refiero a su composición, a su perfección. A su capacidad de en un futuro poder crear una vida, y aunque no sea así. A su sensibilidad, a su instinto, a su exigencia, a su carácter. Amaba ser mujer, y poder entender muchas cosas que un hombre no puede. Aunque sufra, y aunque muchas veces me duela recibir el rechazo de la sociedad. Amo ser yo. No he elegido mi sexo, ni mi cuerpo, ni mi personalidad, pero estoy orgullosa de ser así, y no lo cambiaría.

No me malinterpretéis. Hay gente que no se siente así, y por eso el tema de la transexualidad, algo que yo apoyo totalmente. Hay gente que nace en un cuerpo en el que no se sienten ellos mismos, un cuerpo que no conecta con su mente y pensamientos. Es verdad que cada uno no elige su sexo, pero cada uno tiene la capacidad suficiente para decidir cómo ser libre.

Y yo me siento libre siendo mujer. Me siento libre luchando por mis derechos. Me siento libre protestando contra la injusticia que nosotras sufrimos. Me siento libre expresando que ser mujer es algo maravilloso, y que aunque ahora sea un camino difícil de recorrer, vale la pena. Y me siento libre, ante todo, porque no voy a dejar que nadie, por ser mujer, consiga encerrarme.

Si hubiese podido elegir, hubiese elegido ser mujer.

Aclaración: Yo he hablado desde mi punto de vista. Me he expresado con total libertad, pero tampoco he pretendido que nadie se haya sentido ofendido; y si es así, lo siento.

Por supuesto, los hombres también sufren sus propias injusticias, pero yo no puedo opinar de ellas sin haberlas vivido, así que eso lo dejo para que lo hablen ellos.”

N.C.: “Durante toda mi vida, esta pregunta siempre me ha llamado la atención. En los momentos en los que decía: “Ojalá ser hombre…” Una voz en un rincón de mi mente me decía: “¿Estás segura?”. La mayoría de hombres no sufren esa sensación de desprecio o de expectativa de la perfección. En esos momentos digo: “Ojalá ser hombre”. Cuando vuelvo a casa sola, ya sea de día o de noche, tengo miedo. Tengo miedo de lo que me pueda pasar, ya que la media de violación en Pamplona es de una por semana y pienso: “Puedo perfectamente ser yo la siguiente”. En estos casos digo: “Ojalá ser hombre”. Cuando estoy con la regla, con un dolor inmenso, cuando quiero tumbarme en el suelo, hacerme una bola y llorar, y aún así tengo que aparentar que no pasa nada. En esos casos digo: “Ojalá ser hombre”. Cuando oigo historias de partos, de embarazos, de el postparto… Digo: “Ojalá ser hombre”. Y después miro a las mujeres. Veo la oportunidad de poder crear vida, de sentir el instinto materno. Y digo: “? De verdad quieres ser hombre?”. Me fijo en la habilidad de las mujeres de comprenderse con solo miradas, aunque las mujeres no se conozcan de nada. Y digo: “¿De verdad quieres ser hombre?” Veo la belleza de ser mujer, nuestros cuerpos, nuestras caras, nuestras semejanzas. Y digo: “¿De verdad quieres ser hombre?”. La respuesta es no.”

L.A.: “La verdad es que cuando era pequeña y empiezas a darte cuenta de las cosas y a preguntarte el porqué ha sido así, te empiezas a cuestionar el porqué de algo… Y allí estaba yo… preguntándole a mi madre sobre porque había sido chica y no un chico… ahora me hace gracia pero es normal el preguntárselo y tener curiosidad de esto. Yo pensaba que para responder a esta pregunta hacía falta vivir como 2 vidas, una siendo chico y otra siendo chica para saber cómo te sentías siendo en cada una de ellas pero al final nunca llegue a encontrar una respuesta pero me di cuenta de una cosa… me gustaba ser tal y como era a pesar de saber que cuando fuera mayor me iba a venir la regla, los cambios de humor y que por ser una mujer iba a tener que hacer ciertas cosas que los chicos no hacen, pero también sabía que por ello iba a hacer cualquier cosa por conseguirlo. Así que en conclusión… me gusta ser una chica y sentirme como tal en el cuerpo que tengo y me aceptó tal y como a pesar de que la sociedad tenga unos cánones de belleza.”

N.I.: “Esta es la típica pregunta que uno se puede hacer a lo largo de la vida cuando uno pasa situaciones donde intenta ponerse en otro tipo de punto de vista diferente al que tiene enfrente. En mi caso, yo no cambiaría lo que soy. Soy una chica respecto al sexo y todo lo que engloba ser una chica físicamente. Me siento a gusto con mi género aunque a veces claro que uno se puede llegar a cuestionar en mi caso cosas como: Si fuera un chico, ¿ Me sucederían estas cosas?, ¿Como afrontaría está situación desde el punto de vista más masculino? Uno o una se puede llegar a cuestionar cómo está pero lo que ahora pienso es que el sexo solo es un aspecto físico y genético porque lo único diferente e importante en estas situaciones no es que yo sea de un sexo u otro, sino lo que más importante es el crecimiento personal y la capacidad del propio individuo a probar, experimentar cosas nuevas y tomar decisiones. Es decir una experiencia o problema no se va a solucionar o este no sería tal cual es solo por qué una persona sea del sexo opuesto. Luego te pones a pensar y dices que al final si fueras del sexo opuesto, cada uno seguiría siendo tal cual es. Seguiría teniendo los mismos pensamientos e ideas, seguiría sintiendo las mismas emociones, seguiría simplemente siendo la misma persona.

Esta pregunta es muy discutible y creo que debe de estar siempre presente en nuestras vidas debido a que de un día para otro todo puede cambiar. Una persona ahora se puede encontrar a gusto con su sexo pero algún día puede desear cambiarlo y esto debe de ser respetado por las personas del entorno a esa persona, no aceptado quizá porque no todo el mundo tiene una mentalidad abierta, pero por lo menos un respeto porque cada persona es dueña de su cuerpo, de su sexo y de sus pensamientos y nadie tiene ningún derecho a juzgar, a manipular e incluso a llegar a extremos como la violencia. El sexo del ser humano no eso lo físico, también es psicológico.”

CHICOS

L.F.: “Yo no cambiaría mi género. Estoy contento siendo hombre, además la vida de una mujer sobre mi punto de vista es más complicada que la de un hombre aparte de por el tema de la maternidad por el tema del machismo que aunque creamos que no, está presente en esta sociedad y hace mucho daño. También el tema del la regla tiene que ser muy incómodo, doloroso e irritante. Además muchas de las mujeres se ven obligadas a siempre lucir bien y no estar mal, hasta un cierto punto, es decir, pasar hambre, o llevar un vestido con el que no puedes ni respirar, o unos tacones con los que no se puede andar y finalmente llevar tanto maquillaje que no se le pueda ni reconocer”

P.Z.: “Yo no cambiaría de género. Me siento muy a gusto con mi sexo. Además yo vivo rodeado de mujeres. Solo tengo hermanas, primas,… y esto al final me hace sentir “especial”. Las mujeres además sufren más “presiones” en su día a día (tampoco me gustaría hablar así de las mujeres). En el aspecto vestir formalmente los hombres como bien dice Leire lo tenemos “fácil” ya que tampoco se distingue un traje de otro, pero en cambio, las mujeres tienen que ir más arregladas, no repetir el mismo vestido que ocasiones anteriores, ir bien maquilladas… Al final todo aspectos que hemos ido poniendo la sociedad a lo largo de la historia, a veces bastante absurdos. También temas como la maternidad y demás temas del organismo de la mujer que seguramente que si los hombres lo tuviéramos nos estaríamos quejando continuamente. Otros temas como las violaciones o el machismo, cosas que sigo sin entender en una sociedad del siglo XXI. Al fin y al cabo es así como nos ha creado la naturaleza. Nadie es mejor ni peor siendo de un sexo u otro. He tenido muchas dificultades a la hora de responder esta pregunta. He leído las respuestas anteriores y yo creo que tenemos la imagen de la mujer como un ser difícil a la hora de vivir. No creo que un sexo sea peor que otro porque tenga una cosa o la otra. A mí me daría igual sinceramente ser hombre o mujer, si que igual estoy acostumbrado a ser hombre y se me hace un poco complicado pensar en ser mujer. Todo lo que he mencionado sobre la mujer lo sé por experiencia de mi alrededor en mi día a día. En ningún momento he querido ofender a nadie por como es, al contrario, desde aquí animo a todas las personas tanto hombres como mujeres que se sientan orgullosxs por como son y no menospreciarnos a nosotros mismos.”

I.G.: “Yo no cambiaría de género, soy muy feliz como soy y creo que el sexo opuesto tiene más dificultades para la vida. Que esas dificultades se pueden solventar, pero para ello tenemos que poner todos un poquito de nuestra parte, ya que esas diferencias en el siglo en el que estamos no tendrían que existir.

X.Y.: “Yo tampoco no cambiaría de género. Estoy contento de ser un hombre. La vida de una mujer es más complicada que la del hombre. Ser una mujer hay que aguantar y aprender muchas cosas……..Y porque de acuerdo con el desarrollo de los tiempos, las mujeres se vuelven cada vez más importantes y su posición en la sociedad también es cada vez mejor“.